Tengo Meyo

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Es probable que el “cuco” sea a lo primero a lo que le teme el ser humano . Para beneficio de los niños y perjuicio de nanas y padres, este personaje siniestro pasa rápido al olvido,pero aparecen a lo largo del ciclo de vida algunos miedos, unos más infundados que otros, que se acentúan con el paso de los años. Es cierto que algunos diluyen sus temores con el tiempo, pero a la mayoría, los acompañan toda la vida.
Encuestas(1) realizadas en distintos lugares del planeta confirman que morir es un miedo globalizado. En el ranking de los 10 mayores temores figuran, además, la soledad, la enfermedad, la pérdida de un ser querido, el desamor, el futuro, el fracaso, el cambio, la crítica y no cumplir los sueños.

Para los peruanos, algunos de los señalados están muy presentes, otros no tanto. La muerte o enfermedad grave, de uno mismo o de un familiar, son los principales temores(2) . Dependiendo de la edad o del momento de la vida, el orden de importancia de estos miedos va cambiando para la población. Por ejemplo, para los adultos mayores (Baby Boomers) lo que más les sobresalta es la idea de la enfermedad grave. Para los jóvenes (Millennials), inquieta la muerte de un ser querido, como la de sus progenitores. Para este mismo segmento, encontramos coincidencias en el miedo a las alturas, insectos, roedores y al fracaso.

Entre los adultos de 35 a 55 años (los X´s) encontramos también preocupación por temas de salud y muerte; pero, a diferencia de otros grupos etarios, aparece el pavor a los movimientos sísmicos, principalmente entre las mujeres. Evidentemente, las asociaciones a desastres naturales están íntimamente relacionados a pérdida de vidas humanas y materiales. Un dato curioso, y contradictorio a la vez, es la tenencia de mochilas de emergencia. A pesar de la intensa campaña de los últimos años para promover la prevención en este sentido y de significar parte del abanico de temores latentes, sólo el 21% de amas de casa limeñas declara tener una en el hogar –llegando a ser 43% en el NSE A, 28% en el NSE B, 20% en el NSE C y 15% en los NSE D y E(3) .

La inseguridad ciudadana, uno de los graves problemas del país(4) –si no el más importante- se ha convertido, también, en uno de los principales temores para este segmento de adultos. Y no es para menos. El 27% de la población declaró haber sido víctima de robo en la calle y 10% en su vivienda(5) . Eventos de esta índole, complican la situación y generan -al igual que otros miedos- cambios en el hábito, el comportamiento y hasta la conciencia de las personas. Un ejemplo actual es evitar transitar ciertas zonas, salir de noche o dejar la casa sola. Otro, acorde con el momento electoral, es votar por el “mal menor”, consecuencia del temor a un futuro incierto y oscuro.

El reto para los marketeros y comunicadores es aprovechar los temores para activar fibras en la población, sensibilizarla y lograr cambios positivos en su actitud de prevención y cuidado de la vida. Asimismo, apalancarse en el concepto para despertar sensaciones y emociones en pro del uso de productos y servicios en rubros como banca, seguros, salud y seguridad, entre otros.

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