Diversidad cultural: el nuevo activo que las empresas mueren por tener

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Diversidad cultural: el nuevo activo que las empresas mueren por tener
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Diversidad cultural: el nuevo activo que las empresas mueren por tener

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No se trata de ser respetuoso o tolerante con la pluralidad; sino de ser agradecido y otorgar valor a las diferencias. La diversidad cultural es el nuevo activo que todas las empresas desean adquirir.
A medida que las organizaciones exploran oportunidades de negocio en mercados más globales, la competencia intercultural se incorpora a las agendas directivas con más frecuencia e intensidad. El diseño de contextos de negocio en los que la diversidad cultural es un elemento de valor añadido y de diferenciación competitiva se nos ofrece como un recurso directivo distintivo. De la apreciación de que los seres humanos operamos con sistemas de creencias organizados de manera distinta y experimentamos el mundo de maneras diversas aparecen posibilidades originales. En la evolución de operar “a mi manera o nada” a valorar la diversidad y crear terceras culturas con perspectiva intencional surgen posibilidades de negocio que en el mono-pensamiento no tienen espacio. 

Una manera de observar la inteligencia en individuos es por su capacidad de identificar y experimentar un mayor número de distinciones sobre un asunto, idea o concepto. Por ejemplo, si queremos medir el grado de inteligencia de una persona sobre el vino, cualquier individuo puede definir los tipos de vino: tinto, blanco, rosado. Unos pocos menos pueden identificar el tipo de uva: tempranillo, merlot, cabernet savignon, garnacha, syrah, chardonnay, etc. Es más reducido todavía el de los que pueden identificar el país de origen del caldo: España, Francia, USA, Argentina, Australia, Sudáfrica. Ya muy pocos pueden identificar las regiones concretas de procedencia: Rioja, valle de Napa, Burdeos, Rin. Solo los expertos puede identificar la añada y, excepcionalmente, si el vino es del principio de la añada o de su final.

Análogamente, en términos profesionales, hay infinidad de distinciones en las áreas para las que estamos mejor preparados y somos más inteligentes: estrategia, operaciones, comercial, finanzas, etc. 

Reconciliar la unidad de acción y la diversidad de perspectivas es una tarea no obvia. La unidad facilita la concentración de enfoque y conformidad con procedimientos estándares. Gestionar una organización con una unidad de acción y uniformidad es más sencillo. La conducción organizativa sobre reglas claras, procedimientos y procesos operativos uniformes aplicables para toda la organización hacen la gestión y ejecución más efectiva, al menos sobre el papel. Sin embargo, un exceso de unidad y conformidad no facilita la innovación y creatividad, que son hijas cercanas de la diversidad y multiplicidad de perspectivas. Habitualmente huimos de ella porque, si bien potencialmente empuja la innovación, también redunda en la fragmentación de dirección en la organización. 

El reto está en emprender un viaje desde el egocentrismo hasta el etnocentrismo. La evolución desde la creencia de que el mundo únicamente gira alrededor de mi visión a que hay múltiples perspectivas y entendimientos a integrar en el pensamiento en la organización. De operar desde que mi visión de la realidad es más real que la de otros a adoptar la riqueza que emana de la variedad.

De ver la pluralidad desde el egocentrismo a verla desde una postura etnocentrista, podemos identificar 6 fases de desarrollo: NEGACIÓN, DEFENSA, MINIMIZACIÓN, ACEPTACIÓN, ADOPCIÓN, INTEGRACIÓN.

La diversidad cultural no es siempre la mejor de las opciones. En sus investigaciones publicadas bajo el título “Internacional Dimensions of Organizational Behaviour” (2002), N. J. Adler concluye que los equipos multiculturales no son neutros respecto al rendimiento creativo: este es superior o inferior al de las organizaciones mono-culturales. La clave para extraer la mayor ventaja está en dos factores: que el líder y su equipo ejecutivo reconozcan y apoyen la diversidad cultural; y que la organización reconozca que la diversidad es un activo, y no un obstáculo, para un rendimiento corporativo superior.

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