La adicción al trabajo: peligro para la productividad laboral

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La adicción al trabajo: peligro para la productividad laboral
La adicción al trabajo: peligro para la productividad laboral

La adicción al trabajo: peligro para la productividad laboral

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Un adicto al trabajo, o workaholic, puede definirse como una persona obsesiva que tiene la incontrolable necesidad de trabajar, incluso en su tiempo de descanso, afectando seriamente su salud emocional, física y sus relaciones interpersonales. ¿Cómo evitar ese problema?
Según la Dirección de Investigación Socio Económica Laboral (DISEL) del Ministerio de Trabajo, en el Perú el 36.1% de la población económicamente activa trabaja de 49 a más horas a la semana, porcentaje que se incrementa a 38.3% en los trabajadores de la empresa privada. Es decir, un considerable número de personas pasa más tiempo que el que debería según la ley (48 horas semanales) en su centro laboral. Muchos de estos profesionales podrían haber desarrollado adicción al trabajo, un problema muy común en la actualidad y que puede, contrario a lo que muchas empresas creen, afectar seriamente la productividad en su puesto laboral. 

¿Cuáles son los síntomas de un workaholic? 
  • Persona obsesiva, que tiene la incontrolable necesidad de trabajar.
  • Suele trabajar incluso en su tiempo de descanso o en horas de almuerzo, afectando seriamente su salud emocional, física y sus relaciones interpersonales.
  • No tiene hobbies habituales.
  • Se estresa cuando no está en el centro de trabajo o está constantemente insatisfecho con su propio desempeño
A continuación, algunas recomendaciones para evitar este problema que pone en riesgo la productividad de los profesionales y las medidas que deben adoptarse tanto a nivel empresarial como personal: 

Cambio de cultura en las empresas. En el Perú existen muchas empresas con cultura presencialista que consideran que a mayor número de horas del trabajador, mayor productividad o mejores resultados. Es probable que esta cultura haya generado más adictos al trabajo, quienes por su afán de recibir un reconocimiento de sus superiores, trabajan más horas de las que deberían. Esto nos hace pensar que más allá de tratar a las personas por su adicción, es preciso cambiar la cultura de las empresas y pasar a una gestión orientada a objetivos. 

Evitar convertir las ‘horas extras’ en una rutina. De acuerdo a un estudio de la Universidad de Stanford, la productividad de una persona decae después de las 50 horas de trabajo. Lejos de arrojar mejores resultados, el exceso de horas laborables genera estrés en el profesional, reduciendo considerablemente su efectividad. Si algún día es necesario hacer una entrega y corresponde, por ello, hacer horas extra, está bien, pues el profesional está orientado a un logro. Pero si esto pasa de ser un caso atípico a convertirse en una rutina, ya es un problema que nada tiene que ver con el buen desempeño. 

Buscar ayuda profesional. Finalmente, el Instituto Español de Seguridad e Higiene en el Trabajo establece algunas acciones para contrarrestar esta adicción según el nivel del problema. En las acciones primarias se recomienda la capacitación en gestión efectiva del tiempo y en relaciones interpersonales que desarrollen en la persona habilidades sociales que le ayuden, por ejemplo, a decir ‘no’, cuando decir ‘sí’ implicaría una sobrecarga de trabajo imposible de asumir. En las acciones secundarias se incluye la participación en grupos de apoyo o sesiones de coaching. 

Y usted, ¿se considera un workaholic?

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